Fernando Cabrera, del Observatorio Petrolero Sur, para Borrador Definitivo

Como saben aquellos y aquellas que siguen nuestro trabajo periodístico y militante, quienes hacemos Borrador Definitivo tomamos la lucha de las comunidades contra el extractivismo (en sus diferentes formas) como un punto fundamental. Así es que hemos ido tejiendo una pequeña pero valiosa red de contactos con personas y organizaciones que transitan el mismo camino. Una de esas organizaciones es el Observatorio Petrolero Sur, de quienes hemos publicado numerosos informes, y a quienes recurrimos toda vez que necesitamos comprender más algún tipo de extractivismo de nuevo cuño, con el que el estado y las empresas pretenden agredir los territorios.
En este caso, publicamos un informe hecho por Fernando Cabrera, miembro del Observatorio y encargado, entre otras cosas, de monitorear la actualidad de la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta; sobre la actualidad de la explotación en la zona y su impacto económico y social sobre las comunidades de la región, a fines del año 2021, en el marco del impulso presidencial de proyecto de ley de promoción de los hidrocarburos. Al final del artículo, presentamos también una serie de enlaces a notas eriodísticas recomendadas por el propio Fernando, para profundizar en los diferentes temas mencionados. El informe fue realizado de manera oral y presentamos aquí una transcripción lo más fiel posible.


Básicamente lo que se constató a lo largo de este año es una expansión de la explotación, o más que una expansión es un finalizar una serie de pozos viejos que estaban a medio camino, porque desde el 2019 que la inversión estaba frenada. Cuando empezó la discusión sobre subsidios con Macri, a principios de 2019, hubo un cambio sobre cómo el estado les estaba pagando los subsidios a las petroleras. En ese momento, la empresa que más estaba invirtiendo que era Tecpetrol y ahí se frenó un poco la inversión. 2020, pandemia… y recién sobre finales de 2020 se llega al plan “gas.ar” que es un acuerdo de precios por 4 años para las petroleras adheridas. Y entonces se empieza a constatar, con la liberación post pandemia, una expansión de la explotación. Lo que pasa en realidad con los record productivos, es que están terminando pozos que habían dejado por la mitad antes, entonces con muy poca inversión están sacando gas muy rápidamente. Eso está en un proceso, ahora, de finalización y como ya se están acabando esos pozos hay que salir a invertir de nuevo. Y por eso la nueva ley de promoción de hidrocarburos que están proponiendo.

En este contexto, a medida que la industria avanza, los conflictos medioambientales se multiplican. Entonces te diría yo que hay cuatro grandes temas:

El primero es la crisis hídrica. Neuquén, como el Paraná, está sufriendo una bajante importante del cauce de los ríos. Y la explotación de Vaca Muerta se ubica en torno al Río Neuquén, que junto con el Limay conforman el Rio Negro, y que son la cuenca hídrica no limítrofe más importante del país. O sea que son ríos muy grandes. Y esto está dimensionado en la explotación de Vaca Muerta: se valora que haya agua para explotar. Sin embargo, hace 13 años que venimos, paulatinamente, con una disminución quizás no de los caudales, pero sí del agua en la montaña, y eso este año es bastante crítico. La industria consume mucha agua, pese a que los funcionarios digan que no. Los funcionarios dicen los porcentajes que gastan, comparándolo con lo que gasta por ejemplo la fruticultura, siendo que el agua con que uno riega vuelve al sistema hidrológico y el agua que contaminamos en el fracking con hidrocarburos se tira, se abandona en pozos sumideros o se vuelve a inyectar en pozos viejos como para abandonarla. Entonces se arruina, con el consiguiente riesgo de que esa agua arruinada o contaminada, contamine otros cauces de agua, otras napas, otros ríos.

Otro tema son los basureros petroleros. El fracking no se ve, no sabemos qué está pasando a 3000 metros bajo la superficie y a 100 o 200 kilómetros de las ciudades. Pero lo que sí se ve es la basura, las grandes superficies de barro empetrolado y las grandes piletas con líquidos y con aceites. Eso sí se ve y es uno de los grandes problemas.

Entonces tenemos agua, basura, también está el problema sísmico. Los movimientos sísmicos, que años atrás no eran tan frecuentes, y que en la actualidad se multiplican y que tienen su epicentro en Vaca Muerta.

Y el otro tema es la conflictividad mapuche, que hoy no está focalizada necesariamente en la explotación, pero sí en la tenencia de tierras y demás, de sectores ricos de Neuquén. Hubo un conflicto grande con un club que hay cerca de un lago, donde hay casas de sectores poderosos de Neuquén. Y ahora está habiendo otro con unos terrenos cerca de Añelo.

Por último, hay que decir que, lejos de que haya una situación de bienestar; hay una crisis grande en Neuquén, que tiene una deuda pública muy grande y que el año pasado tuvo que renegociar. Los trabajadores estatales han perdido un montón de dinero en su salario, durante el 2020 no se les aumentó el sueldo; este año después de una lucha muy grande se logró un aumento que va a ser más o menos equiparable a la inflación, pero habiendo perdido un 30-40% en 2020. Entonces hay una situación bastante crítica, una situación cada vez más complicada. Lo mismo pasa con el acceso a la vivienda, porque están muy caros los alquileres.

Entonces, por un lado esos cuatro puntos ambientales mencionados, y por el otro el panorama social. No es que “bueno, contaminamos el rio estamos tirando manteca al techo”, sino que -descontando algunos sectores acomodados, los sectores del petróleo en general tienen muy buenos sueldos, no son pocos los empleados del petróleo- se dan niveles de desigualdad muy grandes, donde el principal empleador de la provincia, que es el estado, está cada vez más en crisis. Esto se da por la propia dinámica del enclave, que es difícil de explicar, pero la propia situación del enclave hace que el estado acceda a dólares, se endeude, gaste mal, y demás, y que los empleados estatales estén en una situación muy mala. Y finalmente los sectores excluidos, quienes integran los movimientos sociales, los sectores precarizados, estén en una situación paupérrima, sin acceso a nada, ni hablar de lote, servicio, o con un acompañamiento estatal cada vez peor.

Artículos recomentados para profundizar en el tema:

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