Esta nota es un reconocimiento de la lucha de centenares de militantes, investigadores, profesionales, trabajadores que vienen batallando en defensa del ambiente y la vida. Debemos decir que este humilde artículo y opiniones no habrían sido posibles sin ellos y ellas. ¡A seguir debatiendo y a impulsar acciones en defensa de los bienes comunes!

Por Luis Cuello
Corrección y edición: Elizabeth Moretti – Fotos: Eduardo Bodiño, Carlos Salazar y Virginia Benedetto

Hay un hecho que expresó cabalmente la realidad rosarina y de la zona por estos días. Una noche de esas en que el aire se hace irrespirable, un grupo de jóvenes “intervino” una escultura que representa un barquito de papel con la frase: “Plomo y humo: el negocio de matar”. Cuesta pensar en una mejor síntesis de lo que vive esta ciudad con el 50 % de pobreza, con una ola de violencia indetenible y a orillas del Paraná. Tanto es así que, a pesar de haber sido tapada en tiempo récord por las cuadrillas municipales, la sentencia quedó resonando en la memoria de los rosarinos, apareciendo en innumerables carteles en manifestaciones callejeras y en grafitis posteriores.

Plomo: 204 asesinados en lo que va el año, lo que da el promedio de un muerto cada 31 horas; más cientos de heridos y de balaceras.

Humo: Años de quemas de Humedales en las islas del Paraná, no solo frente a Rosario sino a lo largo de los centenares de kilómetros que bordean al rio Marrón.

El arte de matar. Devastación. Muertes de jóvenes. Aire irrespirable. Ecocidio.

Con esta nota pretendemos ordenar algunas reflexiones sobre la cuestión de los Humedales, como parte de un abordaje más extenso, desglosado en diferentes artículos publicados en este medio.

HUMO, ECOCIDIO Y  DESVASTACIÓN

Desde hace tres años, cada vez que cambia el viento, Rosario y todas las localidades a la vera del Paraná se inundan de humo y el aire se vuelve irrespirable. Un informe de la UNR de estos últimos días consigna que: “Esas muy altas concentraciones de material particulado en el aire en periodos muy cortos ocasionan a sus habitantes un estrés respiratorio, que amenazan su salud pulmonar y cardíaca” y sigue:Según la OMS, la contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud. Provoca cada año 4,2 millones de muertes prematuras ligadas a la exposición a materia particulada”[i] Nos preguntamos por qué no se habla de este problema sanitario tanto como sí se habló durante los últimos tres años de la pandemia de Covid. ¿Será que se lo oculta en función de intereses capitalistas que buscan optimizar la ganancia?

Pero esto, desde ya repudiable, es solo la punta de un iceberg mucho más grande. La devastación de las islas viene de muchos años atrás. Desvíos de ríos y arroyos, secado de lagunas, terraplenamiento que impide las inundaciones. Todo esto y más, ha ido modificando estos territorios esenciales no solo para la preservación de la biodiversidad de fauna y flora, sino también para la vida humana.

HUMEDALES Y SU IMPORTANCIA EN NUESTRAS VIDAS

Hoy que el humo hace evidente la destrucción, vale la pena repasar la importancia que tiene este ecosistema sobre nuestras vidas.

La página oficial del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la nación cuenta: “El término humedal se utiliza para denominar áreas que permanecen en condiciones de inundación o, por lo menos, con su suelo saturado con agua durante períodos de tiempo considerables. Si bien en este término se incluyen una amplia variedad de ecosistemas, todos los humedales comparten una propiedad primordial: el agua juega un rol fundamental en la determinación de su estructura y funciones ecológicas. El agua de los humedales puede provenir del mar, de los ríos, las lluvias o de napas subterráneas. El régimen hidrológico puede ser muy variable en cuanto a la frecuencia e intensidad de la inundación y la permanencia del agua. Los humedales se distinguen también por las características particulares de sus suelos, y por la presencia de plantas y animales adaptados a las condiciones de inundación o de alternancia de períodos de anegamiento y sequía. De esta manera, los humedales no son necesariamente transiciones entre los sistemas acuáticos y terrestres, sino que poseen características estructurales y funcionales propias, que los diferencian de unos y otros.”

Otro dato significativo es que “Se estima que aproximadamente entre el 20 y 25 % por ciento del territorio argentino está compuesto por humedales, incluyendo costas marinas, toda la cuenca del Paraná, los Esteros del Ibera, las turberas de Tierra del Fuego, entre otros sitos.”

¿Cuáles son sus funciones en el equilibrio y sustentabilidad del medio ambiente y la vida?: “Los ecosistemas de humedales desempeñan funciones de las cuales se derivan enormes beneficios (bienes y servicios) para la humanidad y realizan una contribución fundamental a la salud y el bienestar humano. Entre ellas se pueden mencionar el almacenamiento de agua, la regulación de caudales (acumulan y retienen agua en épocas de crecientes), la recarga de aguas subterráneas, la fijación de dióxido de carbono y la retención y exportación de sedimentos y nutrientes. Las plantas absorben los nutrientes del suelo y el agua y los almacenan en sus tallos, hojas y raíces. Además, en las lagunas y llanuras de inundación donde se encuentran densas formaciones vegetales, como los lechos de juncáceas, también actúan como barreras físicas que frenan el agua y retienen los sedimentos. La retención de sedimentos y nutrientes aumenta la fertilidad y productividad natural de las llanuras inundables y contribuye a mejorar la calidad del agua”[ii].

Como se verá, el problema que está planteado supera ampliamente el ya indignante plan sistemático de quemas.

DESTRUCCION DE HUMEDALES Y LÓGICAS CAPITALISTAS

El tema de humedales también es mucho más vasto que las islas y Delta del Paraná y tiene estrecha relación con la política extractivista, llevada adelante por Gobiernos Nacionales y Provinciales de distinto color desde hace años (sin que exista ninguna grieta al respecto), en beneficio las ganancias de distintos sectores de la burguesía, tanto nacional como extranjera.

Las quemas intencionales son extensísimas. Según datos del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), se calcula que solo este año que se quemaron más de 100 mil hectáreas en las islas del Paraná, donde subyace una destrucción sistemática de décadas. A las prácticas antes mencionadas, agreguemos que la traza de la carretera que une Rosario–Victoria (puente incluido) fue realizada desoyendo todas las advertencias de especialistas en medio ambiente y significó un impacto ambiental grandísimo.

Podemos señalar en este ecosistema, cuatro actividades principales que colaboran en su devastación:

Agroindustria: Desde hace unos años, el cultivo de soja transgénica ha sido una constante en distintos sectores de las islas. Decenas de videos y fotos han mostrado la existencia de silos bolsas y el funcionamiento de mosquitos fumigando con glifosato.

Ganadería: Se calcula que hay en este momento 365 establecimientos ganaderos con 510 mil cabezas de ganado (llegó a haber 1 millón). Y además una particularidad: el propio estado entrerriano (donde se desarrollan el 80 % de los incendios) tiene 76 establecimientos, con una superficie de 83 mil hectáreas  y 523 unidades productivas, todas dedicadas a la ganadería.

Negocios inmobiliarios: La venta de un “espacio verde” y de un “paisaje paradisíaco” para las clases acomodadas es un negocio altamente rentable por estos días. Hace ya algunos años que la empresa La Carolina presentó un proyecto en la Municipalidad de Victoria para loteos en zona de Islas, siguiendo seguramente la misma política empresarial que las inmobiliarias de la zona del Nordelta.

Y por último, una actividad que empezó solo hace algunos años y que combina distintos tipos de atractivísimos: La extracción de arenas en gran escala para realizar fracking en Vaca Muerta: Si bien siempre hubo areneras que extraían este material, principalmente, para la construcción, la demanda proveniente del yacimiento de petróleo y gas no convencional ha hecho proliferar empresas que se dedican a esta actividad de manera tan escandalosa que el propio Gobierno de Entre Ríos tuvo que clausurar hace algunos meses algunas de ellas, pero el negocio marcha sin parar.

NEGOCIOS CAPITALISTAS, PROPIEDAD PRIVADA Y ACUMULACIÓN ORIGINARIA

Vale decir que todas estas políticas han sido avaladas e incluso impulsadas por los gobiernos, en especial por el entrerriano y el nacional. Recordemos aquí las palabras del Ministro de  Medio Ambiente, Juan Cabandié, cuando declaró que para conseguir dólares había que contaminar, razón por la cual, suponemos, miró impasible las quemas, más allá de declaraciones rimbombantes. Y cuando decimos impulsada, hay hechos que lo demuestran.

El proyecto consensuado de Ley de Humedales está cajoneado desde hace años (habiendo perdido estado parlamentario en 2022). Mientras que nadie aplica las normas existentes al respecto, como la Ley de Bosques o la Ley de Manejo del Fuego, entre otras. De esta forma se explica la necesidad del Ministerio de Ambiente de presentar un proyecto propio, completamente vaciado del contenido y espíritu que tiene el proyecto consensuado, y elaborado dentro de cuatro paredes. De hecho fueron los mismos diputados quienes reconocieron que la ley no se trata en el recinto por los “lobbies” de empresarios ligados a los agro-negocios, la ganadería, la megamineria y los negocios inmobiliarios. En este último rubro no podemos dejar de mencionar el desastre ecológico de los countries cerrados en el Delta del Paraná, como Nordelta en el Tigre, negocio que nace allá por los años ’90 y que tuvo un impulso enorme durante la intendencia del hoy súper Ministro de Economía, Sergio Massa.

Pero existen otras leyes y normas aplicables en esta cuestión. Por ejemplo en las Islas de Victoria: no se puede vender tierras. Ni usurpar. Básicamente, los territorios isleños no pueden volverse privados. Pero… el gobierno provincial sí puede otorgar permisos de uso, es decir una forma elegante de beneficiar a los empresarios amigos de los gobernantes de turno. Esto sumado a la posibilidad de obtener títulos de posesión por tiempo de asentamiento; este recurso que en su momento fue la forma en que familias de isleños de generaciones se garantizaban poder seguir habitando el territorio, se ha transformado en un recurso para la usurpación empresaria. Es decir: “te la presto hoy pero mañana va a ser tuya”. No hablamos de un terreno que alguna vez los sin techo buscaron “usurpar”, sino de decenas y hasta centenas de miles de hectáreas en esta situación. Una vez instalados y generando ganancias del lugar, si se desatan pleitos legales, algún juez amigo los archivará hasta la muerte. Entonces el “ocupante” podrá administrar esa tierra como suya, y con lógica razón, defender sus negocios mal habidos. Un claro ejemplo de acumulación primitiva de capital  en este caso de tierras[iii].

En una nota publicada en el portal Rosario 3, se cuenta que: “El 70% de las tierras (que están siendo quemadas) son fiscales. Muchas de ellas arrendadas informalmente, un recurso de ingreso de décadas de la administración de Entre Ríos… si el humo de esos fuegos no hubiera llegado a los cascos urbanos este tema no estaría en agenda de la Política.[iv]

La misma nota reproduce testimonios de isleños asentados desde hace años en el lugar, que viven de la agricultura familiar y la pesca: “A nosotros no nos conviene usar el fuego. Hace un desastre. Nadie de mis vecinos lo haría. Hay mucha ignorancia en este tema. El fuego de la isla lo respiramos quienes vivimos también acá, nuestros habitantes más viejos, nuestros chiquitos”, y concluye el artículo con una denuncia: Para los isleños prenden fuego extraños que contrata la política para correrlos del lugar y redistribuir el uso de las tierras”.

Claro ejemplo de lo que venimos diciendo son las “propiedades” que en las islas de Gualeguay tiene la familia Passaglia, de 877 hectáreas dedicadas a la ganadería. Son dos hermanos, uno Diputado Provincial de Bs. As. y el otro, intendente de San Nicolás (sin contar a Passagia padre, ex intendente de la misma ciudad). Estar de ambos lados del mostrador (ser funcionario público y al mismo tiempo empresario) demuestra ser el método más eficaz para apropiarse de medios de producción, ya sea legalmente o por los mecanismos ilegales de corrupción que cruzan casi todos los negocios.

Pero este proceso no es nuevo. El proceso de “reconversión” de las islas lleva décadas. Invisibilizado. Pero entes que el humo llegara a las ciudades, ¿a cuántos les interesaban las islas? Y quizás socialmente no tenían el valor que tienen ahora. Así fueron avanzando, sin que nadie los vea. Prueba esto la da el informe del SENASA, que “detalló los nombres de quienes figuran a cargo de cada una de las 2.138 unidades productivas registradas en zonas de islas. Vale recordar que ‘unidad productiva’ refiere a los distintos titulares que poseen diferentes actividades agrícolo-ganaderas dentro del mismo establecimiento. Cada una de ellas se identifica por un número de Renspa (sigla correspondiente a Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios)”[v].

2.138 “unidades productivas” no se levantan en un día. Hoy, el trabajo de años de militantes socio-ambientales, profesionales, medios alternativos, hace que estas cosas empiecen a cruzar a más amplios sectores de la sociedad.

¿Queda alguna duda de que se está quemando para expandir los negocios con la complicidad estatal? Más allá de la forma legal que asuma (propiedad privada, permiso de uso, arrendamiento permanente, etc.) estamos siendo testigos de una apropiación forzada. Una especie de nueva Campaña del Desierto, que conquista territorio antes no utilizado o utilizado para otras cosas, desplazando a sus pobladores originales (ya sean familias isleñas, flora o fauna nativa) para abrir nuevos nichos de explotación capitalista.

LOS DATOS DEL ECOCIDIO

Quien no esté involucrado en el tema, quizás desconozca los datos escalofriantes de esta devastación. Decenas de trabajos lo demuestran. Citaremos solo uno, publicado también en Rosario 3[vi].

“Extinción de especies, alteraciones del clima y pérdida de fertilidad en los suelos son algunos de los efectos ambientales más severos de los incendios en las islas del Delta del Paraná’ por lo que especialistas en ecología advirtieron que ‘se van a necesitar entre 300 y 400 años para recuperar el humedal que teníamos”. Dice Paola Peltzer, doctora en Ciencias Naturales.

Rafael Lajmanovich, investigador principal del Conicet y también coordinador del estudio, cuenta que los incendios «están provocando mayores efectos sobre los humedales y lo más lamentable es que atrás de la desaparición de todos estos sitios haya un plan de querer cultivar ahí arriba… Estaríamos hablando de consecuencias ambientales muy grandes porque no podemos reemplazar a los humedales por cultivo, es una locura… sin los humedales el tipo de clima que tenemos se alteraría y cambiaría todo el ciclo biológico de un montón de especies… gran parte de la Argentina, toda la zona del litoral no podría existir sin los humedales”.  

Concluyen que: “nunca se dio una catástrofe como la actual que está avasallando tantas hectáreas y nadie se preocupó hasta el momento en cómo íbamos a restaurar estos lugares… Si no dejan de quemar no va a haber regeneración ni a mediano, ni a largo plazo», continuó Peltzer y finalizó con una pregunta que todavía no tiene respuestas: “¿Quién nos garantiza que lo que vayamos a plantar sea cuidado en tiempo y forma?”. El panorama es aterrador.

LA DEFENSA DE LOS HUMEDALES COMO PARTE DE LA LUCHA CONTRA LAS POLITICAS EXTRACTIVISTAS

¿Cómo negar que la pelea por defender los humedales es parte substancial de un proceso mucho más amplio que se desarrolla en el país y en distintos territorios contra el extractivismo y en defensa de los territorios y la vida que en ellos se desarrolla? Tengamos en cuenta además, que en medio del ajuste descomunal al servicio del FMI que estamos viviendo, estas políticas han dado un salto y prometen profundizarse.

El portal ANRed consigna que: “el Ministro de Economía, Producción y Agricultura, Sergio Massa está proponiendo que las empresas que inviertan en minería tendrán acceso libre al dólar por hasta un 25% de sus exportaciones, y habrá otros beneficios para garantizar la explotación de proyectos, sobre todo en megaminería de litio e hidrocarburos”  y que mantendrá conversaciones con una veintena de empresas estadounidenses que actualmente poseen inversiones productivas en la Argentina, encuentro coordinado por la US Chamber of Commerce y la Embajada Argentina. Entre las empresas con las que habrá reuniones de trabajo se cuentan las petroleras Chevron, Exxon, Shell y Total, la automotriz Volkswagen, las mineras Rio Tinto y Livent (Litio) y el grupo Amazon, entre otras”[vii]

Es decir, más destrucción de los territorios: extensión de fronteras agropecuarias a base de venenos, megamineria, producción de petróleo y gas off shore en el Mar Argentino y fracking en Vaca Muerta, negocios inmobiliarios y quemas (hoy Córdoba también arde), todo para pagar la fraudulenta deuda externa y en beneficio de empresario internacionales y nacionales.

Quizás lo más importante a tener en cuenta, es que la devastación extractiva no tiene grietas partidarias. Existe una Santa Alianza de todas (y cuando decimos todas son TODAS) las instituciones del estado capitalista: los partidos políticos del régimen, los gobiernos nacionales y provinciales, las legislaturas de todo tipo y la justicia en todos sus estamentos, para sostener esta verdadera POLÍTICA DE ESTADO. Por eso, más allá de las “buenas voluntades” de algunos diputados (léase, por ejemplo, la audiencia pública de los diputados del FIT-U en el Congreso en las últimas semanas), todas estas instituciones funcionan de conjunto en el aval de estas políticas. A nuestro entender confiar en ellas puede llevarnos, no solo a comprar espejitos de colores, sino al riesgo de atemperar y desviar los reclamos populares hacia caminos sin salida.

FRENTE A LA DESTRUCCION CAPITALISTA, DESARROLLAR CADA VEZ MÁS LA MOVILIZACION POPULAR

En todo este proceso, decenas de organizaciones ambientalistas impulsaron salir a la calle (lucha de la que hemos sido y nos sentimos parte y a la cual aportamos y apostamos) y levantaron la defensa de los humedales y la necesidad de una ley que los proteja. Más allá de nuestras observaciones al respecto de esta consigna, que desarrollamos en la nota: Reflexiones acerca de la consigna ¡LEY DE HUMEDALES YA!, compartimos lo que en una entrevista nos dijera Fernando Mut, activista ambientalista de larga trayectoria: “Estamos como en un plano de contradicciones. Nosotros creemos que la lucha por la ley es una lucha importante pero no porque confiemos en que una ley va a cambiar las cosas, sino porque lo que ha hecho la ley es unirnos para poder visibilizar un problema que no se estaba viendo… Las leyes existen, pero no se cumplen porque obviamente el estado no va a hacer cumplir una ley que va en contra de sus intereses. Eso es muy difícil. De todas maneras, sí nos parece importante la ley en el sentido que ha permitido organización, lucha, que mucha gente se una a experiencias importantes como fueron acá en Rosario los cortes del puente o los acampes que hubo…. Pero la ley, por supuesto, no alcanza. Es una excusa como para juntarnos a luchar”(podés ver el reportaje completo en “La lucha contra el extractivismo es, en definitiva, lucha contra el capitalismo” – Borrador Definitivo).

Muestra de la capacidad de movilización que hay alrededor del tema fueron las concentraciones de todo tipo (muchas de ellas masivas, como la de las últimas semanas en Rosario, Villa Constitución y San Nicolás); varios cortes del puente Rosario-Victoria (el que estaba planificado para el 3 y 4 de setiembre ha sido reprogramado para el 17 y 18), movilizaciones y eventos de todo tipo; charlas e incluso la caravana de kayaks a Buenos Aires[viii]. Señalemos también que de a poco ha avanzado el convencimiento de que la lucha por los Humedales está íntimamente ligada a la lucha contra otras formas de saqueo de la naturaleza que se ha desarrollado y desarrolla en todo el país, con puntos importante como Mendoza y Chubut, que han sido fundamentales para que hoy podamos debatir e impulsar acciones conjuntas.

Sin embargo, y si bien cada vez son más los sectores que se suman, todavía el movimiento es insuficiente en función de lo que enfrentamos. Todavía nuestras acciones, por más que haya habido momentos de mucha masividad, no han logrado penetrar en muchos sectores de la sociedad, sobre todo en los sectores trabajadores. Será necesario, cada vez más, vincular estas políticas extractivas al drama de la inflación y el ajuste al servicio del acuerdo con el FMI  como parte del mismo problema. Hecho indispensable para enfrentarlas. Con el convencimiento de que solo la participación popular, la movilización y el control de cualquier medida, harán posible seguir desarrollando este movimiento.

Hacemos propias las palabras dichas hasta el hartazgo en todos los espacios sobre la necesidad de superar la fragmentación, y en muchos casos las “quintas propias”. La Acción Plurinacional por los Humedales del 17 y 18, acordada colectivamente, quizás pueda ser un punto de inflexión para avanzar en este sentido y llegar a miles de personas que a pesar de sus puteadas frente al humo, desconocen muchas de las cosas que nosotros debatimos.

Es auspicioso que Amsafe Rosario, en medio del conflicto docente contra el ajuste de Perotti, haya convocado y puesto colectivos a disposición para esta actividad. Y en función de ello nos preguntamos por la posibilidad de avanzar más: por ejemplo, formando grupos de compañeros que, junto con Amsafe y los Centros de Estudiantes de cada institución, brinden charlas públicas y otros eventos en las escuelas con estudiantes y docentes, para llevar este problema y las explicaciones necesarias a la comunidad educativa, y buscar sumarlos. O que se incorpore el tema en la lista de reivindicaciones gremiales. Después de todo, ¿no fueron miles de docentes y estudiantes afectados por las quemas, además de tener que hacerse cargo de sus niños?

Es necesario que distintos sectores que han planteado su repudio a las quemas (Sindicatos por el Ambiente de Rosario) hagan una gran difusión y lleven el debate a sus bases, seguramente  afectados, para aportar medidas tan importantes como necesarias en esta pelea (por ejemplo, ¿por qué no un paro Regional en defensa de los humedales?, medida dura si las hay, teniendo en cuenta la importancia económica de los puertos e industrias de Rosario y la región).

El solo trabajo en las redes es insuficiente. Ampliar el movimiento es hoy por hoy una tarea indispensable y urgente. Es necesaria una movilización sistemática que ponga en el tapete la cuestión de la destrucción de la naturaleza y el hombre.  Es necesario seguir pariendo un gran movimiento para enfrentar el extractivismo y la destrucción de la naturaleza y la vida, donde los trabajadores y sectores populares jueguen un rol determinante.


Notas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.