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Escribimos esto todavía indignados por la violenta represión policial de que fueron objeto los ambientalistas que trataban de impedir que la municipalidad local convierta la reserva ecológica “Parque Aguiar” en un verdadero depósito de escombros. Pero también escribimos estas líneas, con la suficiente tranquilidad como para permitirnos aportar algunas reflexiones, sin creernos dueños de ninguna verdad revelada, con la sana intención de intervenir en un debate abierto.

Lo que vivieron los manifestantes en la mañana del martes, a orillas del Yaguarón, fue una brutal golpiza de parte de esos perros falderos del poder que son la policía. Pero no nos confundamos, ellos descargaron toda su furia de marginales desclasados pero no actuaron por las suyas, detrás de la acción policial estuvo la venia de la justicia, de los Passaglia y del gobierno provincial que salió, en la figura de Berni, a avalar todo el actuar de la fuerza, calificándolo como correcto.

Muchos de los integrantes de CoNA (Comunidad Nicoleña por el Ambiente) como aquellos que se encontraban en el parque intentando defenderlo al momento de la represión, no dudaron en calificar la intervención policial como propia de otras épocas, concretamente de la última dictadura militar. Lo cierto es que esta pretendida interrupción nunca existió: en estos casi 40 años de “democracia” -seguramente no con la intensidad y magnitud de aquellos años- siempre que el poder ve afectada su autoridad o su capacidad de hacer negocios recurre a estos perros salvajes para que pongan en orden las cosas. Y en esto poco importa la legitimidad del reclamo, siempre aparecerá un juez que determine lo contrario. Porque en definitiva de lo que se trata es de defender la ley no escrita que permite eternizar el dominio de una clase social, muy minoritaria, sobre otra, mayoritaria. Es por eso que nunca veremos a esa misma policía, la que le pega a obreros, ambientalistas, mujeres por sus demandas de género, etc., reprimiendo al intendente por no pagar en tiempo y forma los salarios o a una patronal que despide sin causa a todos sus trabajadores (Bio Ramallo sólo por recordar un caso). En definitiva la dictadura militar no es más que una forma de ejercer la violencia y preservar la este dominio de clase. Los gobiernos pretendidamente “democráticos” son  otra forma para lograr el mismo objetivo.

Lo que han hecho los integrantes de CoNA y el resto de quienes mantiene la defens del Parque Aguiar es extraordinario, más de 60 días de acampe, desarrollando todo tipo de actividades intentando concientizar a una población que en general, fuerza es decirlo, miró con apatía, pero logrando a su vez que un sector básicamente juvenil, se uniera en la pelea, primero contra las quemas en las islas y luego por la defensa de la reserva. Y es por todo esto que se hicieron “merecedores” de la violencia estatal aleccionadora que ejercieron contra ellos.

Desde nuestra perspectiva entendemos que esta pelea hace parte de otras muchas que se están dando por todo el país. Los Passaglia, principales apuntados en este conflicto, se manejan en San Nicolás como vulgares patrones de estancia, aceitando todos los mecanismos que permitan el desarrollo de los vastos negocios familiares y de los amigos del poder, y en este proceso no trepidan ante nada. Pero con todo, no inventaron nada. Son parte de la misma política que impulsa el gobierno nacional, poniendo en manos privadas el desarrollo de emprendimientos, ya seas inmobiliarios o extractivos, sin importar que destruyan la naturaleza y la calidad de vida de los ciudadanos de a pie. Lo saben los mendocinos que defienden el agua, los chubutenses que contra todos se defienden de la posibilidad de que conviertan la provincia en una enorme mina a cielo abierto. También conocen de esto el pueblo villense y sobre todo los integrantes de la agrupación Villa Costitución sin Veneno, quienes lucharon, sin poder triunfar, contra la instalación, por parte del grupo PTP de los Misiano, de un foco contaminante casi en el centro de la ciudad del sur santafesino.

Estos son sólo algunos ejemplos de la magnitud del problema, y por tanto debe dar idea de la magnitud de la respuesta a dar.

En este sentido es importante la presencia en el Parque Aguiar de Rubén Andino, presidente del PJ local, no sólo en su calidad de abogado, sino como un manifestante más, dispuesto a poner el cuerpo a los golpes, pero su presencia encierra una contradicción que deberá resolver, más pronto que tarde. No se puede defender el parque Rafael de Aguiar y ser el presidente de un partido que, en sus distintas variantes -privilegio del Peronismo- avala la depredación de la naturaleza, de los pueblos originarios y de los trabajadores en todo tiempo y lugar. O se está con los Felipe Sola, Guildo Insfran, José Luis Gioja, Mariano Arcioni y una lista interminable, o del lado de los que en todas partes se manifiestan y pelean contra las políticas que éstos implementan junto al gobierno nacional, ayudando a poner en pie una herramienta que esté a la altura de la  puja establecida.

Para finalizar queremos expresar una vez más nuestro enérgico repudio a los hechos vividos en el parque y nuestra solidaridad incondicional con los apaleados y detenidos en dicha jornada. Hacemos un llamado a que cesen los aprietes y amenazas contra los integrantes del grupo y reafirmamos que, de nuestra parte, haremos todo lo posible para visibilizar y denunciar estos hechos, sin por ello renunciar a dar nuestra opinión cuando lo consideremos necesario.

Borrador Definitivo. Periodismo de clase. Revista Disonancia

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