Efemérides de la lucha de clases

Rosa Louise McCaley Parks es uno de esos nombres que merece tener un lugar inamovible en la memoria de los oprimidos del mundo; por ser protagonista de un acto de rebeldía contra una ley y costumbre segregacionista, y por ser parte de una generación de militantes que decidieron enfrentar al régimen político racista de la mayor potencia imperialista desde sus entrañas.

Cuando hablamos de acto de rebeldía nos referimos a lo acontecido el 1° de diciembre de 1955 en la ciudad de Montgomery, ubicada en el Estado de Alabama, EEUU. Ese día, Rosa subió a un autobús para regresar a su hogar luego de la jornada laboral como cualquier otro día. Todo transcurrió con “normalidad” hasta que el chofer del transporte público le pidió que cediera el asiento a cualquier persona blanca que subiera y lo requiriera. Ella, a diferencia de otras oportunidades, decidió negarse a ceder su silla del colectivo,  lo que le valió ser detenida por la policía y alojada con sus huesos a la celda de la comisaria del pueblo. Ese mismo día fue liberada. Unos días después, en un breve juicio, el juez la condenó a pagar 14 dólares de multa.

Es que por la década de los 50, en EEUU, la “mayor democracia” del planeta, la normalidad del régimen político era la segregación de la población negra, la cual estaba legalizada en una serie de leyes que si lo vemos con los ojos de hoy, parecen insólitas, pero para entonces, marcaban el día a día de millones de “afroamericanos”. No solo el transporte público estaba dividido entre asientos exclusivos para blancos, y los restantes para negros. Tampoco, podían mezclarse en restaurantes, comercios o baños. Hasta en las escuelas se imponía la separación. Tamaño maltrato era complementario de una violencia usual en forma de linchamientos y asesinatos por parte de bandas de ultraderecha que quedaban impunes, como el Ku klux klan.

El NO de Rosa fue una acción de resistencia, como tantos otros a lo largo y a los ancho del inmenso país; fue una decisión de no ceder más ante un sistema institucional que los trataba de parias. en lo inmediato, su osadía envalentonó a sus compañeros de la organización que ella era parte, la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), para responder impulsando un llamado a boicot contra la empresa de colectivos que duró más de un año. Dicha medida de protesta tuvo éxito por la masividad del acatamiento, obligando a desandar la ley que separaba a negros de blancos en los buses.

Los sucesos de Mongomery, ubicada en el archiracista sur de EEUU y de donde comenzó a militar Martin Luther King, ayudaron a motorizar el movimiento por los derechos civiles que logró en 1964 la sanción de la ley de los derechos civiles, preocupando a las clases dominantes de la potencia imperialista, porque vieron peligrar el orden de dominio establecido.

Rosa Parks se volvió una de las caras visibles de un movimiento generalizado protagonizado por los sectores más explotados de la sociedad estadounidense contra el gran capital que los oprime.

Pasaron las décadas y el recuerdo de Rosa Park permanece, al igual que la desigualdad, la explotación y la violencia policial que aqueja a millones de negros, que además, lo sufren por formar parte de los sectores más vulnerables de la clase obrera.

Alejandro Morales.

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