Instalaciones dedicadas al almacenamiento de material sanitario en Somalilandia. ÁLVARO MINGUITO

Artículo publicado en El Salto

“Hay cinco millones de muertos en el mundo por covid y 10 millones por hambre”, se ha indicado durante la presentación del informe “La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2021”, de Medicosmundi y Médicos del Mundo.


Sara Plaza Casares @SPlazaque
Coordinadora de Sanidad en El Salto

2020 será recordado como el año de la pandemia del covid-19. Una pandemia que ha empañado al resto de problemas de salud, que, lejos de detenerse, se han agravado, principalmente en países de ingresos bajos. Esta es una de las conclusiones del último informe de Medicosmundi y Médicos del Mundo, “La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2021”, presentado hoy y que destaca que la mortalidad infantil podría haber aumentado hasta un 42% al día. “Hay cinco millones de muertos en el mundo por covid y 10 millones por hambre”, se ha indicado durante la presentación de este informe, que ha tenido lugar hoy en presencia del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad (CCAES), Fernando Simón.

“Las enfermedades infecciosas están perdiendo terreno y están ganándolo las no transmisibles”, ha afirmado Fernando Simón durante la presentación del informe, repasando los cambios experimentados en la salud global en los últimos 20 años. “Los países tienen mejores indicadores sanitarios en términos globales. Pero no ha sido equitativamente, los países de rentas altas hemos mejorado más que los de rentas más bajas, las desigualdades se han incrementado”, ha indicado.

“Ya hay informes que indican que en algunos países ha habido un retroceso de más de 15 años durante la pandemia”, ha explicado Fernando Simón.

“La salud sigue siendo dependiente de agentes externos. El desarrollo económico de los países no lleva aparejado una mejora resilente de los sistemas sanitarios”, ha asegurado el director del CCAES. “Y esa fragilidad se ha visto durante la pandemia. Y ya hay informes que indican que en algunos países ha habido un retroceso de más de 15 años”.

“El mayor problema de salud en el mundo ahora mismo no es un virus, es la inequidad”, ha sentenciado Carlos Mediano, presidente de Medicusmundi, quien ha hecho hincapié en que sólo seis países de ingresos altos destinan el 0,7% a la cooperación al desarrollo. “España destina el 0,23%, está en el tercio más bajo, la media global es de 0,32% y la media europea es de 0,5%”, ha apuntado.

“No hemos llegado ni a cubrir al 40% de las necesidades que hay en el mundo con respecto al covid”, ha expresado José Félix Hoyo, vicepresidente de Médicos del Mundo. “Tenemos que tener una idea más global de la salud, vivimos en un mundo global y así nos lo ha demostrado la pandemia”, ha zanjado.

Las cifras de retroceso

Según este estudio, y basándose en estimaciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la pandemia habría provocado durante seis meses un aumento en las muertes infantiles diarias de más de 6.000, que se sumarían a las 14.245 muertes diarias esperadas de menores de 5 años. “En el informe de los avances de los Objetivos de Desarrollo Sostenible este incremento se cifra en 228.000 muertes adicionales debido a las interrupciones de los servicios de salud, ya que la mortalidad infantil directamente vinculada al SARS COv-2 es muy escasa”, asegura el informe.

Además, la lucha contra otras enfermedades como el sida, la tuberculosis o la malaria habría experimentado un retroceso, según los datos del Fondo Global de lucha contra estas enfermedades, presente en más de 150 países. Así, el informe señala que países que estaban libres de malaria, se han visto afectados por esta enfermedad. “En Bután, el retraso en la distribución de mosquiteras provocó un aumento en los casos de malaria, y en Timor del Este, que no había declarado ningún caso en 2018 ni 2019, se declaró un brote de malaria en la frontera compartida con Indonesia. En una encuesta realizada por la OMS, un tercio de los países reportaron interrupciones en los servicios de lucha contra la malaria en los tres primeros meses de 2021”, afirma el estudio.

La lucha contra el VIH también vive unos retrocesos históricos en algunos marcadores. Los diagnósticos disminuyeron un 22% y los servicios de prevención se redujeron un 11%, según el informe 2021 del Fondo Global. “Estos datos pueden suponer que las cifras de mortalidad de personas que viven con VIH aumenten de forma considerable, pues éstos tienen un 37% más de probabilidad de morir o tener una enfermedad grave debido al covid-19”, recoge el estudio.

“Estos datos pueden suponer que las cifras de mortalidad de personas que viven con VIH aumenten de forma considerable, pues éstos tienen un 37% más de probabilidad de morir o tener una enfermedad grave debido al covid-19”

Vacunas e inequidad en el acceso

La entrega número 20 de este informe que las dos ONG elaboran en coalición desde hace 20 años, se detiene en la inequidad en el acceso a la vacuna contra el covid-19, un medicamento que ha supuesto un cambio en la evolución de la pandemia “pero solamente en aquellos países que han podido acceder a ellas”.

El reparto a escala internacional maneja unos números totalmente desequilibrados. Así, mientras los países de ingresos altos han recibido 1.100 millones de dosis, los de ingresos medios-altos 2.000 millones, los de ingresos medios-bajos unos 700 y los de ingresos bajos solo 10 millones.

Como consecuencia del acaparamiento de vacunas en los países de ingresos altos, 241 millones de dosis se tendrán que tirar si no se emplean antes de que finalice 2021.

Y desde este informe aportan un dato a consecuencia de este acaparamiento: 241 millones de dosis se tendrán que tirar si no se emplean antes de que finalice 2021. Mientras, la iniciativa COVAX, creada para poder distribuir 2.000 millones de dosis en 92 países de bajos ingresos este año, solamente ha repartido 330 millones hasta octubre. “Urge suministrarlas a los países empobrecidos para limitar los riesgos de las variantes Delta y Ómicron y reducir la posibilidad de aparición de otras nuevas, porque la pandemia está lejos de controlarse globalmente”, avisan.

De fondo, un debate que ha salido a la palestra durante la presentación del informe: el comienzo de la administración de terceras dosis entre la población de los países de ingresos altos.

“Hay evidencias científicas que nos podrían permitir pensar que la tercera dosis no sería necesaria para todos los grupos poblacionales“, ha asegurado Fernando Simón.

“Hay evidencias científicas que  nos podrían permitir pensar que la tercera dosis no sería necesaria para todos los grupos poblacionales”, ha asegurado Fernando Simón. Para quien lo que está claro es que hay una grave inequidad en el acceso a las vacunas. «Tenemos que tener claro el efecto de diferentes variantes que puedan llegar y, al mismo tiempo, grandes grupos poblacionales sin vacunar. Tenemos que buscar alguna solución al poco acceso de vacunas que están teniendo algunos países del mundo”, ha sentenciado el director del CCAES.

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